Ser socio del gimnasio no es lo mismo que ir allí

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Después de haber ojeado otra vez el último listado de recursos GTD me sorprendí de ver la cantidad de herramientas de productividad personal que realmente existen. Somos afortunados de tener tantas herramientas de gran calidad que ayudan a hacer el seguimiento de nuestros objetivos y metas.

La usabilidad de productos como TaskPaper, Omnifocus, TaDaList y Remember The Milk es maravillosa y el diseño de sus interfaces son muy amenos. Ni que decir que resulta muy divertido jugar con ellos. Hay un montón de nuevas aplicaciones que no he probado (y nunca probaré) que veo que tienen la atención de mucha gente. Lo que muchos tienen en común es que son divertidos de utilizar.

No queda otra cosa que quitarse el sombrero por los magos de programación que realizan estos programas.

Aunque no directamente relacionado con estos programas tengo una preocupación creciente sobre el divertirse demasiado con los programas. Existe una idea generalizada de que estas herramientas son el sine qua non para nuestra productividad y gestión de tiempo. Existe una diferencia entre comprar una tarjeta del gym y ropa nueva para entrenar realmente ir al gimnasio cada mañana. Comprar las cosas es divertido mientras la otra requiere trabajo duro y sacrificio.

Lo quiero decir es que las herramientas que eligimos para un solo fin son tan útiles como nuestra habilidad de utilizarlas en una manera eficiente. Yo he utilizado muchas herramientas hasta que acabé con el setup que utilizo ahora, llevaba horas y horas probando herramientas, jugando, y sí, divertiéndome tuneando todas sus configuraciones.

Créeme, no estoy intentando quitar nada de la sensación que da comprar, p ej, un nuevo cuaderno, todos conocemos esa sensación de tabula rasa, de empezar de nuevo, de que ahora, sí. Pero es importante entender la diferencia entre utilizar algo porque es divertido y guapo y entender los hábitos y los comportamientos que nos puede ayudar mejorar.

La próxima vez que pienses en probar una nueva herramienta, pregúntate porque la vieja no te satisface. Estudia tu manera de trabajar y tu manera de organizarte, cada cual tiene propias preferencias de como trabajar.

Hazte la siguiente pregunta:

¿Como trabajo cuándo hago mi mejor trabajo?

y busca la herramienta correcta según tu respuesta, quizás ya la estás utilizando.

En fin, no existe un santo grial de la productividad personal, ninguna herramienta te puede salvar de tus compartamientos y hábitos malos.  Una vez eligida tu nueva herramienta, apréndela pero no muevas todas tus próximos pasos al nuevo sistema antes de que te has confirmado que, sí – este programa revolucionará mi mundo y me llevará a niveles de producción que ni siquiera Allen y Covey conoce.

Mejorarse es un trabajo duro, incluye fracasar de vez en cuándo, hacer sacrificios y sufrir pero así es, resulta difícil mejorar. Si encuentras la herramienta que se adapta a tus hábitos y incluso te ayuda mejorarlos estás a buen camino.

¿Crees que las herramientas de productividad pueden ser contraproductivos? ¿Cuántas aplicaciones has probado? ¿Sueles cambiar o sigues con el mismo programa?

Foto cortesía de glitterboi

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Erik

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