
En mi día a día la creatividad es algo intrínseco. Entre cazar deudas y redactar presupuestos, mi trabajo consiste en crear y su resultado puede manifestarse en muchas de formas, entre ellas, folletos, libros, catálogos, sistemas de identidad gráficas o páginas webs.
Para mí, que me dedico a la comunicación visual, crear suele significar compaginar y combinar elementos familiares en maneras nuevas que comunican y que (espero) provoquen acción o reflexión. Pero pensar por pensar es otra cosa. Pensar sin tener una aplicación en mente es algo que casi nunca se hace.
La mayoría de los pensamientos que tenemos (por lo menos yo) son de carácter muy rutinario y suelen ser cosas que hemos pensado antes:
- Tengo hambre
- Quiero comer falafel a mediodía
- El presidente de Irán se parece un poco a George Bush
- Maquetar HTML es aburrido
Es muy fácil pasar un día, una semana o incluso todo un mes pensando en cosas que hemos pensado antes y esto no ayuda a sentirse como un individuo original con pensamientos originales.
Recién he empezado reservar unos diez minutos por día para pensar. Nada más que para pensar. Sobre cualquier cosa. Y los resultados son interesantes. Porque hay ideas allí fuera. Están allí, solo que no he escuchado.
Recomiendo:
- Reservar 10 minutos cada día
- Tener boli y papel listo
- No censurarte, puedes pensar cualquier cosa
- No te preocupes si nada fántastico surge inmediatamente
- Si ningún pensamiento surge, elige un tema y garabatea un poco
- Utiliza asociación de palabras para poner las cosas en marcha.
Las ideas en sí mismas no son ni buenas o malas, pero estoy convencido que pensar es algo bueno.
¿Haces ejercicios similares? ¿Crees que pensar sin tener una aplicación inmediata o problema para resolver tiene sentido?
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2008/11/19
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