¿Porque no podemos concentrarnos en las cosas que importan?

Porque no podemos concentrarnos

¿Has notado un cambio en tu relación con los medios en los últimos años? ¿En la manera como miras una película en casa o lees un libro? Yo si. Yo he notado que mi concentración muchas veces se empieza a desvanecer después tres, cuatro páginas. Me pongo inquieto, pierdo el hilo y empiezo buscar otra cosa para hacer, es como si tuviera que forzar mi mente para volver en enfocarse en el texto.

Esto no solamente aplica a leer libros, a veces también resulta desafiante quedarse quieto en el sofá para ver una película entera. Muchas veces resulta casi imposible no buscar el ordenador para buscar algún dato sobre un actor o un idea o un lugar, y una vez arrancado el ordenador empiezo checkear mi email o postear algún comenario ingenioso sobre la película en Twitter. Hasta a veces empiezo adelantar la película para ver como acaba.

Esta crisis es el resultado de nuestra incapacidad de controlar nuestras propias mentes porque sabemos muy bien que la tarde será mucho más placentera si miramos con toda nuestra atención el último capítulo de Lost en vez de mirar si el amigo con quién hablamos hace una hora ha actualizado su cuenta en facebook o si alguien ha escrito un nuevo post en un blog que ni siquiera nos interesa pero que estamos siguiendo.Lo que me intriga es que en muchos casos, la cosa que realmente queremos hacer es no solo más interesante pero también más divertida que las cosas que hacemos en su lugar. Aún así parece que requiere un esfuerzo inmenso para realizarlo.

Todo tiene que ver con cómo gestionamos nuestra atención. 

En esencia la atención es la facultad que nuestra mente utiliza para elegir en qué enfocarse en el aspecto más destacado en una situación. La mente no funciona como un “ente” unificado si no que existen varias coleciones de sistemas que muchas veces entran en conflicto. Muchas veces cuando estos conflictos ocurren, el sistema más primitivo y conducido por estímulos (los partes reactivas de la mente) ganan sobre la mente controlada o lo que se llama reflectivo.

La atención que prestamos a objetos e actividades con beneficios a largo plazo y no inmediatos requiere una decisión conciente. Este tipo de atención, que invita pensamientos creativos, tienden a ser hundidos por demandas de carácter más reactivo si no controlamos nuestros instintos.Para concentrarte mejor en tareas que realmente funcionan hay que saber identificar cuando tus sistemas reactivos ganan sobre la sistema reflectivo. Porque mientras seamos nada más que vagamente concientes sobre el épico duelo de sistemas de atención dentro de nuestras mentes, el sistema reactivo siempre ganará el reflectivo. Seguimos enfocándonos en blogs, la prensa rosa, tweets et c en vez de leer artículos extensos y articulados sobre porque la economía se ha estancado o leer una novela o ver una película que tienen la potencialidad de realmente emocionarnos. Ir por lo que brilla es mucho más fácil que ensuciarse excavando por oro.

Con el tiempo nuestros cerebros se adaptarán a vivir en un ambiente completamente rendido al sistema reactivo y vamos a tener más y más dificultades cambiar al modo reflectivo. La solución es ser conciente y darte cuenta cuando tu sistema reactivo de atención toma el control.

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