De vez en cuando hablo sobre la no necesidad de hacer las cosas 100% perfectas. Este tipo de demandas no ayudan, de contrario, nos perjudican y el mito de la vida perfecta es una ilusión peligrosa. Ideales imposibles nos inhiben y nos bloquean en vez de empujarnos y darnos fuerza para realizar nuestros objetivos.
Estoy muy convencido de que los individuos con demandas de perfección exageradas no solamente se sienten peor, si no que manejan peor, p ej, sus finanzas personales. Si encuentras un equilibrio entre una mentalidad de “dejadez” y demandas no realistas vivirás mejor.
Un ejemplo:
Reacción Nº1
Te encuentras con una pelusa en la esquina de una habitación, suspiras profundo y te dices a ti mismo que es hora de realizar una limpieza grande de la casa. Lo mas probable es que dejes la montañita de polvo, pensando que representa una parte pequeña de todo que tienes que limpiar, y que lo harás luego.
Reacción Nº2
Sacas el polvo y lo tiras a la basura
El perfeccionista reacciona como en el primer ejemplo:
Si hay pelusa en esta habitación es más que probable que exist en otras habitaciones también y una limpieza grande es la mejor solución. Sin duda es así pero el hecho de que sus objetivos sean tan altos, promueve a que nunca se realicen.
La segunda reacción es más sana y pragmática por dos razones, el problema inmediato es resuelto, mientras nada dice que no puedes realizar una limpieza más profunda más adelante.
Poder dejar las demandas de perfección te ayudará a abandonar el control e invita a improvisar.
¿Que tipo eres, Nº1 o Nº 2?
Artículos relacionadas:






2010/02/01
Productividad personal